Después de un invierno un tanto duro, llega el buen tiempo, se agradecen esos días de sol, y sobretodo salir con los niños y recoger fruta a las granjas. Disfrutamos todos muchísimo, te dejas un poco la espalda después de un ratillo agachada para coger las fresas, pero vale la pena, porque recoges 3kg de fresas y te comes 2kg en el proceso, una a la cesta y otra a la boca.Como dice mi hijo Marc, las fresas más buenas son las calentitas, y con el calorcito que hacía ese día, todas estaban calentitas, si por él fuera nos hubiéramos quedado toda la mañana allí. El sistema de recogida es la mar de sencillo, cada uno se lleva sus tuppers, te los pesan al entrar, te indican a que hilera de campo puedes ir , te llevas un palo contigo y lo vas clavando a medida que vas avanzando, de esa manera la siguiente persona sabe hasta dónde has llegado y se asegura que a partir de ahí seguro que hay fresas. Hay plantas para parar un tren y fresas a montones,con un sabor delicioso, dulces, jugosas... Lo mismo con las cerezas, te atan un cesto a la cintura y a buscar cerezas, tienes hasta escaleras para llegar a las más altas. Mi hija Paula con dos añitos, claro no llegaba muy bien, así que a por las del suelo, y lo contenta que estaba ella, que le habían dado un cestito mini para guardar sus cerezas, tengo a toda una granjera en casa. Y con todas estas frutas tengo una tanda larga de recetas, así que a prepararse y a preparar la impresora, espero que os gusten y disfrutéis tanto como yo preparándolas
El niño de la fila central es Marc, con su gorra y dejándose la espalda, pero disfrutando como el que más.
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